Santa María del Páramo fue testigo ayer de una lección de realidad que desmontó los mitos sobre la discapacidad. Sara Braña y Ana Alonso emocionaron a los asistentes con un mensaje claro: no hace falta ser un héroe para superar los baches del camino, solo hace falta tener un motivo para levantarse.
Hay conferencias que se escuchan y conferencias que se sienten. Lo vivido ayer en Santa María del Páramo pertenece, sin duda, al segundo grupo. De la mano de Sara Braña, una mujer cuya ceguera no ha logrado nublar su vitalidad, y Ana Alonso, vicepresidenta de la Asociación Activos y Felices, el público descubrió que la palabra «superación» a menudo se utiliza de forma equivocada.
Desmitificando al «superhéroe»
Durante el encuentro, Sara Braña fue tajante: la superación no es tener superpoderes. En una sociedad que tiende a idealizar a las personas con discapacidad como figuras heroicas por el simple hecho de llevar una vida normal, Sara aportó una dosis de necesaria realidad. Su testimonio no habló de hazañas imposibles, sino de la adaptación, de la resiliencia diaria y, sobre todo, de no permitir que una limitación física defina el límite de tus sueños.
Por su parte, Ana Alonso subrayó la filosofía que mueve a la asociación: el envejecimiento activo y el bienestar social nacen de la actitud, pero también del acompañamiento. Ana recordó que nadie es una isla y que la verdadera fuerza surge cuando compartimos nuestras vulnerabilidades y las transformamos en motor de vida.
La receta: amar la vida
El eje central de la charla no fue la ceguera ni las dificultades, sino un concepto mucho más poderoso: el amor a la vida.
«Superarse no es hacer algo extraordinario, es encontrar la alegría en lo cotidiano a pesar de las sombras», se escuchó durante la jornada.
Ambas ponentes coincidieron en que la clave no reside en tener capacidades extraordinarias, sino en mantener la curiosidad, el compromiso con los demás y la pasión por cada nuevo día.
Un encuentro que deja huella
Los vecinos de Santa María del Páramo que llenaron la sala no solo se llevaron palabras, sino una nueva perspectiva. La charla sirvió para recordar que la Asociación Activos y Felices sigue tendiendo puentes para que ninguna persona, independientemente de sus circunstancias, se sienta fuera de juego.
El evento concluyó con un caluroso aplauso y un diálogo abierto donde quedó claro que, aunque no tengamos capas ni volemos, todos tenemos el «superpoder» de elegir cómo mirar hacia el futuro.
