Activos y Felices se une a Párkinson León para salvar la entidad de un injusto bache burocrático

Activos y Felices se une a Párkinson León para salvar la entidad de un injusto bache burocrático

“Ojo con lo que pides, porque a veces la vida te lo da sin saber a cambio de qué”. Estas palabras, pronunciadas hace años por una usuaria de la Asociación Párkinson León, resuenan hoy con una fuerza profética y un eco amargo en el despacho de Pilar Amenedo Sánchez, trabajadora social y directora gerente de la entidad.

Durante quince años, el día a día de la asociación ha sido un encaje de bolillos: buscar dinero debajo de las piedras, organizar carreras solidarias, vender lotería de Navidad y estirar los horarios para llegar donde las administraciones no alcanzan. Por eso, cuando llegó la oportunidad de solicitar una ayuda del ECYL para contratar a media jornada a otra trabajadora social que aliviara la tremenda carga de trabajo, pareció un regalo del cielo.

Así llegó Nuria en diciembre de 2024. Un soplo de aire fresco, una profesional incansable que se ganó el corazón del equipo desde el minuto uno. Sin embargo, los hilos de la realidad social rara vez coinciden con las cuadrículas de los despachos oficiales. El contrato inicial era de seis meses. Al llegar julio, la realidad familiar se impuso: Nuria debía conciliar el cuidado de su hija pequeña mientras su marido cumplía una comisión de servicio. Dado que la asociación suspende sus actividades en agosto, lo lógico, lo humano y lo eficiente era recontratarla en septiembre. Y así se hizo. Nuria regresó, dándolo todo, sin perder la sonrisa.

La sorpresa —o más bien el jarro de agua fría— llegó en marzo de este 2026. Un requerimiento de devolución exigía el reintegro total de la ayuda: 5.742,12 euros. ¿El motivo? Las bases estipulaban de forma rígida que la recontratación debía realizarse exactamente al mes siguiente del término del contrato anterior. Dos meses de espera, justificados por la conciliación de una madre y el cierre estival de la entidad, se convirtieron ante los ojos de la norma en una «irregularidad» insubsanable.

De nada sirvieron las alegaciones, ni las explicaciones lógicas sobre la bajada de actividad en verano. La respuesta de la administración fue un educado pero implacable muro de contención. En una reunión posterior en Valladolid, un jefe de servicio lo resumió con frialdad legal: saltarse esa norma, por muy injusta que pareciera la situación, equivaldría a «prevaricar». La única vía restante es el contencioso-administrativo, un proceso judicial cuyo coste, en palabras de la propia Pilar, hace que «salga más caro el collar que el perro».

Mientras en los informativos de la radio se habla con ligereza de fianzas millonarias depositadas en apenas una hora, en la sede de Párkinson León el aire se ha vuelto pesado. La angustia se traduce en noches de insomnio y una pregunta que martillea la cabeza de su directora: ¿Por qué marcó esa casilla?

La realidad de esta asociación es la de tantas entidades del tercer sector: un equipo humano donde nadie tiene una jornada completa, donde se hacen milagros diarios para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por el párkinson y sus familias. Tener que devolver ahora esa cantidad, que con los intereses ya asciende a 6.029,72 euros, supone un golpe que amenaza la supervivencia de la propia entidad. Significa barajar opciones drásticas como reducir aún más las jornadas de las trabajadoras o renunciar a la paga extra de verano para evitar bajar la persiana definitivamente antes de que acabe el año.

Una alianza de corazón: Activos y Felices al rescate

Ante esta situación crítica, la empatía y la solidaridad entre compañeros de batalla no se han hecho esperar. Desde la Asociación Activos y Felices queremos mostrar nuestro apoyo más absoluto e incondicional a Párkinson León. Avalamos con total certeza la labor increíble, transparente y vital que este equipo humano realiza cada día en nuestra provincia; un trabajo que León no se puede permitir el lujo de perder.

La realidad del tejido asociativo nos afecta a todos, especialmente durante los meses de verano, una época en la que las actividades se detienen y la liquidez de las entidades tiembla. Por ello, en Activos y Felices ya nos encontrábamos planificando nuestro tradicional rastrillo solidario de verano con el objetivo de obtener algo de oxígeno para los meses estivales. Sin embargo, ante la urgente necesidad y la soga económica que asfixia a nuestros compañeros, la Junta Directiva de Activos y Felices ha tomado una decisión unánime: todo lo recaudado en este rastrillo será destinado íntegramente a Párkinson León.

Lola Flores invocaba aquello de «si cada español me diera una peseta», y hoy, uniendo nuestras manos, lanzamos un SOS conjunto a la sociedad leonesa. No se buscan milagros de seis mil euros de un solo golpe, sino la suma de voluntades. Granito a granito.

Pilar se despide para acudir a un torneo de tenis de mesa interentidades. Se calza la mejor de sus sonrisas para que los usuarios no noten la soga económica que aprieta el proyecto. Las ganas de trabajar y de cuidar siguen intactas. Si deseas conocer su labor, colaborar como empresa benefactora, aportar tu pequeño grano de arena o participar en las próximas iniciativas del rastrillo solidario, puedes hacerlo a través de los canales oficiales. Porque cuidar a quienes cuidan es una responsabilidad de todos.

¿Cómo puedes ayudar?

  • Web oficial de Párkinson León (Información, cuenta bancaria y Bizum): www.parkinsonleon.org
  • Teléfono de contacto: 636 42 46 46
  • Correo electrónico: info@parkinsonleon.org
  • Colaboración con el Rastrillo: Permanece atento a las redes de Activos y Felices para donar objetos o realizar tus compras solidarias este verano.

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